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A pesar de la breve trayectoria de SAREB, ya podemos aventurar que la inacción y la falta de interlocución serán marca de la casa. Y aunque es cierto que el tiempo todo lo cura, todo el que le sobra a SAREB le falta al promotor. Con tal acronía, no parece que la pareja de baile promotores-SAREB pueda evitar pisarse continuamente los pies.

Accede al artículo de Emiliano Garayar en Observatorio Inmobiliario haciendo clic en http://www.observatorioinmobiliario.es/Revista/n60/#/54/

 

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