Saltear al contenido principal

Aún cuando la respuesta a este interrogante dependerá de cuáles sean los motivos que han conducido a una compañía a enfrentarse a la necesidad de reestructurar su deuda, en la mayoría de los casos la refinanciación debe ir acompañada de una reestructuración operativa.

La clave en estos momentos es la capacidad de generación de caja para atender el servicio de la deuda, tanto la proveniente del negocio recurrente como la que resulta de la realización de activos, si ello fuera necesario o conveniente. Es preciso redimensionar el balance y ajustar el modelo de negocio en consecuencia. Y, como corolario de lo anterior, suele resultar imprescindible acometer la reducción de los costes operativos o de estructura de las compañías, además de ser ésta una exigencia recurrente de las entidades financieras, que normalmente plantean la necesidad de ese ajuste como parte de la contribución de la compañía al esfuerzo colectivo que supone el saneamiento financiero de la misma.

Hoy en día, sin duda, la principal dificultad a la hora de realizar una refinanciación es la obtención de nuevas disponibilidades financieras no afectas al servicio de la deuda preexistente, el denominado “dinero nuevo”. Y, en íntima relación con lo anterior, lograr acuerdos que permitan dotar de viabilidad a las compañías en el medio y largo plazo y sirvan, consiguientemente, para aislar los activos o proyectos que habrían de liquidarse de aquellos otros con perspectivas razonables de desarrollo.

Los intereses de las partes implicadas pueden ser difíciles de alinear, en especial en la medida en que la óptica empresarial y la bancaria hoy desgraciadamente difieren de manera relevante. Las Entidades Financieras están más acuciadas por el corto plazo y las consecuencias de su política de riesgos sobre sus obligaciones en materia de provisiones y dotaciones, mientras que las compañías financiadas deben atender al largo plazo y a la viabilidad de su negocio en continuidad.

Incluso en el ámbito de los préstamos sindicados, que deberían habilitar una mayor facilidad de entendimiento, han surgido notables discrepancias dentro de los sindicatos como consecuencia de la gran heterogeneidad de las posiciones y de la divergente salud financiera de cada uno de sus Entidades integrantes. De otra parte, la negociación en bilateral con un gran número de Entidades es agotadora para la compañía y, además, da pie a incentivos perversos como la adopción de estrategias ventajistas tipo free-riding que plantean importantes problemas de “acción colectiva” y falta de cooperación por parte de determinados acreedores, normalmente aquellos que ostentan posiciones minoritarias en el pool financiero.

En cualquier caso, el buen fin de todo proceso hace imprescindible conservar o restablecer la confianza entre la compañía y sus acreedores, y ello se consigue con grandes dosis de transparencia y asegurando un tratamiento equitativo a las Entidades. Ello requiere de un esfuerzo de convicción importante, un proyecto creíble y convincente, y negociadores avezados en estas lides.

En cuanto al capítulo de los aseguramientos, en la actualidad se están solicitando todas las garantías posibles e imaginables, aunque paradójicamente las Entidades rehúyen la pignoración de las acciones de la propia compañía deudora para evitar verse en la tesitura de tener que asumir la gestión del problema en primera persona.

También parece consolidarse una tendencia a arbitrar caminos de ejecución parajudicial, bien a través mecanismos de autoejecución o compensación (garantías financieras) bien con recurso a procedimientos notariales o de análoga naturaleza.

En definitiva y volviendo a la cuestión inicial: una refinanciación que solucione únicamente los problemas financieros coyunturales sin atacar la raíz del problema, con gran probabilidad contribuirá a plazo a su agravamiento, por lo que refinanciar sin reestructurar más que un remedio puede resultar una enfermedad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba