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El  17 de agosto se ha conocido formalmente que nuestro sistema financiero ha batido el record de morosidad histórica, superando el listón de 1994. No es una noticia o, al menos, a mí no me lo parece. Es un hecho oficializado. Más de 164.361 millones de Euros de dudoso cobro, que se dice pronto, y casi 8.500 millones de Euros de incremento en el mes de junio frente a los poco más de 3.500 millones de mayo, según los datos hechos públicos por el Banco de España.

La Bolsa saluda la noticia subiendo casi un dos por ciento, y la prima de riesgo se “relaja” por debajo de los 500 puntos básicos. ¿Quién da más?

Hasta ahí el hecho. A partir de aquí el análisis.

La mayoría de los comentaristas achaca el “subidón” veraniego de la morosidad al efecto Stress Tests de las dos consultoras encargadas del top-down analysis (Oliver Wyman y Roland Berger) cuyos resultados fueron facilitados el 21 de junio; así como al impacto de los dos Reales Decretos Leyes 2/2012 y 18/2012 que imponen pro-futuro (31 de diciembre 2012 ó 2013) un régimen reforzado de provisiones de la cartera de crédito promotor inmobiliario tanto dudoso o moroso cuanto “normal” (si tal cosa existiera hoy en día).

Me parece casi imposible que las causas alegadas para el “subidón” puedan desplegar efecto alguno a corto plazo sobre la morosidad y aún menos justificar una multiplicación por más de dos, en un solo mes, del incremento de la mora del sistema. En primer término, porque los stress test se erigen fundamentalmente en un ejercicio de modelización sobre datos agregados que en modo alguno conlleva una reclasificación de créditos ni un análisis de su calidad, que en eso están este verano las Big Four con su bottom-up analysis (cuyos resultados se conocerán a mediados de septiembre). En segundo término, porque, aún siendo cierto que la obligación de provisionar “crédito inmobiliario promotor normal” que introduce Guindos II constituye un menor incentivo para las tradicionales patadas adelante de nuestra querida Banca, reclasificar motu propio a morosos créditos normales “refinanciados” y dotarlos ya mismo conlleva un mayor deterioro de la cuenta de explotación voluntariamente auto-infligido cuando como mínimo hasta el 31 de diciembre de 2012 no concurriría tal obligación legal y no parece que esté el patio para estas alegrías.

¿Y entonces? En mi muy personal e intransferible opinión el “subidón” respondería probablemente a la combinación del efecto Bankia con la normal deriva de maduración de refinanciaciones de promotoras de primera, segunda o tercera oleada que llegan a vencimiento sin que se hayan novado (“rolado” dicen ahora en el argot por aquello del roll over de los vencimientos), macerada con ocasión de las presentación de estados semestrales al Banco de España. Buena ocasión para lavar algún que otro trapillo sucio del balance.

Esto declara Bankia en su hecho relevante de 28 de mayo a la CNMV:

Saneamientos adicionales a realizar en la cartera crediticia y activos adjudicados

El total de saneamientos brutos de €15,6MM realizados sobre la cartera crediticia e inmobiliaria, se descompone en (…)

Otros saneamientos cartera crediticia promotor y activos inmobiliarios 3,0MM.  De esta cantidad cabe destacar que: (…)

  • Se han identificado €9,1MM de créditos refinanciados en el sector promotor, con el consecuente impacto en necesidades de saneamiento por la aplicación de los RDL 2/2012 y 18/2012.  Estas carteras presentan unas necesidades de provisiones de €1,2MM.
  • Saneamiento del resto de la cartera no inmobiliaria de Bankia: €5,5MM
  • El Grupo BFA-Bankia contaba a finales de 2011 con un total de €12,8MM de carteras refinanciadas y reestructuradas en las que se ha observado una mayor debilidad, distribuidas de la siguiente forma: €3,8MM en grandes empresas, €2,3MM en PYMES, €6,4MM en particulares, y €0,3MM en construcción no inmobiliaria.  De todas estas carteras refinanciadas se han identificado unas necesidades de saneamiento adicional de €1,7MM por la reclasificación de una parte importante de las mismas a subestándar.”

Ahora bien, mora no es igual a incobrable, al menos eso dice la teoría. ¿Qué apuntan los Stress test de nuestros ya familiares Roland y Oliver respecto a la proyección del quebranto de la cartera de crédito, es decir, pérdida real incobrable pura y dura? Pues esto del lado de Roland: “For the 14 Spanish banks, RBSC estimates expected credit write-downs for the three years to end of December 2014 to be EUR 119 billion in the base scenario and EUR 170 billion in the adverse scenario.” Y esto otro del lado de Oliver: “We can conclude that cumulative expected losses for the existing credit portfolio in the period 2012–2014 would amount to ~ € 250–270 BN under the adverse scenario and ~ € 170–190 BN under the base scenario.”

Pues eso, que la mora de hoy serán pérdidas de mañana de entre 119.000 millones de Euros y 270.000 millones de Euros en el periodo 2012-2014. Con ese rango, no parece difícil acertar, y aún así, veremos…

Esta entrada también ha sido publicada en el blog de Emiliano en Cinco Días.

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