Saltear al contenido principal

Y después del rescate, ¿qué? Esto de la macro está bien para Krugman y el FMI, junto a las demás cohortes de altos funcionarios de organismos multilaterales, pero al ciudadano de a pie, que no tiene quien le rescate, ¿qué?

Aunque resulte un tanto tautológico, si la causa del problema está en la indigestión inmobiliaria en los balances de la Banca, es razonable suponer que el efecto de la purga deSaneurito se dejará sentir precisamente en ese subyacente inmobiliario. ¿O no?

El circulo vicioso en el que aún hoy están atrapadas las Entidades financieras patrias les ha inducido a entregarse a dos simulaciones burdas: el mantenimiento artificial de la ‘normalidad’ de los préstamos promotor (como dice mi amigo Miguel: «ellos hacen como que pagan, y nosotros hacemos como que cobramos») a través de la autoliquidación de intereses mediante financiación ad hoc del servicio de la deuda; y la ficción aún más clamorosa del mantenimiento irreal del valor de la garantía inmobiliaria subyacente.

Ello tenía y tiene dos consecuencias particularmente perniciosas para el conjunto de la economía.

La primera de ellas reside en la enorme paradoja de que, en una coyuntura de escasez de crédito, solo o principalmente se financia al insolvente, razón por la cual desde el inicio de la crisis el riesgo promotor apenas ha disminuido a pesar de los más de setenta mil millones de Euros en activos adjudicados ya en balance de las Entidades. La segunda pasa por el atasco monumental del mercado inmobiliario y la práctica imposibilidad de un ajuste de precios que acerque la oferta a la demanda, o uno tan gradual que da pie a una espiral intuitivamente deflacionista, esto es, a la posposición de la decisión de compra ante la expectativa de descensos futuros de precios. Agravando lo anterior, lógicamente, se halla la no disponibilidad de financiación minorista para la adquisición de activos promotor, en competencia, por lo demás, con los propios de las Entidades financieras.

Las consecuencias descritas producen a su vez un deterioro aun más acusado de los balances y cuentas de resultados de los actores inmobiliarios, que ven como aumentan sus gastos financieros, incorporando un mayor coste a los activos ya de por sí fuera de mercado, de un lado; y de otro, como se seca la generación de flujo de caja de su actividad ordinaria por la ausencia total de ventas con algún ingreso neto (una gran parte de hecho ya se realizan por debajo de la deuda, lo que demanda quita implícitas o explícitas de la Banca acreedora si se desea habilitar la transacción).

Y vuelta a empezar. Necesidad adicional de nuevo crédito para pagar el crédito, por parte de deudores en proceso actual o inminente de profundizar en su insolvencia.

En este juego de las sillas musicales llevamos cinco años, y trescientos veinte mil millones (320.000.000.000) de euros en rotación. ¿Vendrán los cienmilmillones de Saneurito a romper el círculo vicioso inmobiliario financiero?¿Qué fue de Güindos 1.0 y Güindos 2.0?

Güindos 1.0 pretendía equiparar el régimen de provisiones ente activos adjudicados y financieros dudosos o subestándar, al tiempo que incrementaba notablemente su importe, con el declarado ánimo de forzar una bajada de precios de los inmuebles que diera liquidez al mercado (además de la introducción del IVA súper-reducido y el rescate de la deducción por adquisición de vivienda habitual), al tiempo que pretendía desencadenar un proceso de concentración de Entidades para engordar su balance de cara al acceso a mercados mayoristas de crédito, a pesar de que hoy por hoy siguen cerrados hasta para el Reino de España (big is beautiful y, si no, que se lo pregunten los minoritarios de Bankia). No consiguió ni lo uno ni lo otro, se quedó corto, y se erigió además en un enorme incentivo a amplificar la ficción de »normalidad’ del riesgo inmobilliario de modo que les saliera ‘gratis’ total. Güindos 2.0 intenta una nueva vuelta de tuerca, tapando el resquicio del crédito inmobiliario ‘normal’ (si tal cosa existiere), además de inventarse bancos malos virtuales aún por descubrir mas allá de su nombre de pila.

Pues bien, sin tiempo para instalar Güindos 2.0 ya sale en la pantalla de los mercados financieros internacionales el cuadro de dialogo «reiniciar». Y al poco, otro pantallazo que dice «el sistema ha detectado un error y se cerrará automáticamente»,  el virus se llama Bankia. ¿Game Over?

La rosca se ha pasado y los mercados descuentan que: 1. El deterioro de la cartera crediticia es incluso mayor que el que pretende cubrir el régimen de provisiones de Güindos 2.0; 2. Las Entidades no tienen capacidad de generar ni captar recursos para enjuagar las pérdidas que la depreciación de la cartera y la dotación de provisiones les van a infligir, con el consiguiente deterioro de sus balances y, por ende, de su solvencia; 3. El Reino de España no tiene crédito para acudir al rescate de sus Entidades financieras y restablecer sus ratios de capital; 4.  Asistimos a una salida acelerada de capitales al exterior en los últimos meses con un riesgo real o imaginario de pánico bancario (bank run). El final de esta historia ya lo conocen: rescate blando del 9 de junio de 2012, fecha que pasará pronto a los libros de texto como el día en que oficialmente abandonamos lachampionslig.

Y llegados a este punto ¿qué? Porque, como le gustaba repetir a mi amigo Angel, si es pa’ na’, es tontería.  Pues, llegados a este punto, puede que sí, que se haya conseguido por fin romper el círculo vicioso de Zombilandia, y nos encontremos con el principio del inicio del comienzo de la limpieza de los balances de la Banca, capítulo inmobiliario-promotor (están por ver el hipotecario y otros). Billy el Rápido no somos, pues sólo hemos tenido que esperar cinco años, dos elecciones generales cambio de Gobierno incluido, nacionalización de seis Entidades financieras, colapso de Entidad sistémica, cierre de mercados financieros mayoristas, y la guinda del rescate europeo. ¡Menudo paquete de incentivos! Ni los consejeros de las Cajas, oiga.

Hoy, definitivamente, cuesta más mantener la ficción que liquidarla, por lo que a las patadas adelante les quedan los días contados, a mi modesto entender. Nos espera un desagüe virulento del deterioro embalsado en forma de concursos de empresas, adjudicaciones masivas de activos, realización de carteras de crédito y de activos adjudicados a precio de derribo, y hundimiento generalizado de los precios del mercado inmobiliario a corto plazo. No cantemos victoria tan pronto, alegrándonos del mal ajeno, porque todo eso va a hacer ricos a unos cuantos fondos oportunistas, y va a suponer a corto plazo un empobrecimiento de los hogares españoles que tienen la mayor parte de suequity en ladrillo.

En todo caso, esta catarsis sí es necesaria para alumbrar un nuevo futuro.

Ahora bien, no se engañe nadie, no, porque nos han inventado la EPA del contribuyente, que no es la Encuesta de Población Activa, si no el Esquema de Protección de Activos a cargo el españolito paganini. Y de recuperación del crédito a corto plazo, nanay.

Publicado hoy en el blog La Caña de @emilgarayar en Cinco Días.

Volver arriba