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Sábado, después de dos semanas de pasión y dolores, con la prima disparada, pero indemne, Europa acude al rescate de… A partir de ahí vienen tantas interpretaciones de lo acaecido como opinadores. La frase se puede completar con “Reino de España”, “FROB”, “Sistema Financiero”, “Banca Española”, “Euro” y, paradójicamente, hasta “Europa”. Esto es, una esquizofrénica Europa al rescate de sí misma, que ya decía mi abuela que la caridad bien entendida empieza por uno mismo.

Tras meses de tribulaciones ante el inefable y fatal desenlace de una intervención europea de nuestra sacrosanta soberanía nacional, todo el País se pasa el domingo absorto ante la pantalla del televisor. ¿Siguiendo la rueda de prensa “canaria” del Presidente del Gobierno (por aquello de que parece llevar una hora menos que el resto)? No. No. No. Toca final de Roland Garros con Nadal batiéndose el cobre por batir el récord de Bjorn Borg; primer partido de La Roja en la Eurocopa, que se estrena contra uno de nuestros habituales y azules demonios (Italia);  para cerrar con el Gran Premio de Fórmula Uno en Canadá (Alonso sale tercero con un coche ya competitivo).

Pues bien, si aún a estas horas no sabemos si el sábado fue Trafalgar, o el principio del fin de la crisis, tan desorientados o más nos hemos quedado en lo deportivo. Hemos podido perder los muebles, hemos sorteado de momento un desenlace fatal, y la conclusión de todo ello está por ver, pero parece que seguimos dependiendo de nosotros mismos. Al menos, en lo deportivo.

Hoy, que la marca España está en horas bajas, nuestros deportistas de élite son sin duda sus mejores embajadores. Ello explica también la animadversión que generan en determinados públicos de natural hostiles hacia lo español, y campañas no siempre fundadas sobre la limpieza de sus éxitos. Pero las gestas atléticas no sirven para transformar una realidad económica y social tan complicada como la que nos toca vivir en España desde hace unos años. No podemos caer en el efecto República Democrática Alemana (DDR), donde la pobreza en casa se tapaba con la alquimia de sus gestas olímpicas.

El “circo” es alimento del espíritu, mas, desgraciadamente, no del cuerpo. Es una ilusión. Y en esta hora, precisamente de lo que se trata es de desembarazarse de los ilusionistas de la banca y la política para poner negro sobre blanco las vergüenzas financieras tanto tiempo cubiertas por el silencio cómplice de muchos. Si el foco que traiga luz y taquígrafos a los balances del sistema financiero español son los famosos 100.000 millones del “préstamo blando”  de este 9 de junio de 2012, bienvenidos sean.

@emilgarayar

 

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